La selección comandada por Jorge Sampaoli cumplió con un pobre mundial y no pudo superar los octavos de final, a los que accedió por la ventana.
Francia fue quién dio un baño de realidad a la Selección Nacional, que sufrió una agitada fase de grupos y estuvo a cinco minutos de repetir la actuación del Mundial de Corea-Japón 2002. Un entrenador desorientado, peleado con su ayudante de campo y sumado al poco entendimiento con los jugadores, parece llevarse el foco de la derrota. Pero a la hora de analizar, Jorge Sampaoli no es el único causante de la rápida eliminación.
Dirigentes ausentes
Luego de la muerte de Julio Grondona en 2014, en la Asociación del Fútbol Argentino se instaló un desorden directivo. Dirigentes implicados en el FIFA Gate, una comisión a-normalizadora, una insólita votación empatada 38-38 (75 eran los votantes), y lobby, mucho lobby. Tras varias idas y vueltas, Claudio Tapia asumió el mando. Sin embargo, el directivo (presidente del club Barracas Central) se destacó más por polémicas y erradas decisiones que por reformas beneficiosas para el fútbol argentino.
Tres entrenadores en una eliminatoria y ningún proyecto
Luego de la marcha de Alejandro Sabella al mando de la selección, Gerardo Martino fue el elegido para suplantarlo. Las dos finales perdidas ante Chile en las Copas Américas, sumado a la renuncia momentánea de Messi a la Albiceleste y un egoísmo extremo de los clubes argentinos al no prestar a sus jugadores para los juegos olímpicos, obligaron al ex director técnico del Barcelona a presentar la renuncia. Allí fue el punto de inflexión. Argentina dejaba ir, nuevamente, a un entrenador serio.
Su lugar lo ocupó Edgardo Bauza, quién a pesar de tener dos Copas Libertadores en su palmares, no parecía contar con las credenciales para dirigir una selección tan pesada como la Argentina. Luego de tres victorias, igual número de derrotas y dos empates, el ex entrenador de San Lorenzo fue despedido del cargo.
En el medio, y con un decrépito proyecto en selecciones juveniles, el Sub 20 de Claudio Úbeda no pudo pasar de fase e grupos en los Juegos Olímpicos, con dos derrotas y una victoria. Nada se puede esperar del combinado mayor si las divisiones menores no cuentan con un plan superador.
En el medio, y con un decrépito proyecto en selecciones juveniles, el Sub 20 de Claudio Úbeda no pudo pasar de fase e grupos en los Juegos Olímpicos, con dos derrotas y una victoria. Nada se puede esperar del combinado mayor si las divisiones menores no cuentan con un plan superador.
A falta de cuatro fechas para culminar las eliminatorias (¡si, sólo cuatro!), Jorge Sampaoli aceptó el desafío y se calzó el buzo de seleccionador. Con tres pobres empates y una victoria ante la selección "B" de Ecuador, la Selección Argentina consiguió su pasaje a Rusia 2018.
Por Alan Valdez. | En Twitter: @AlanValdez87
El fútbol, siempre tan imprevisible
El fútbol es, quizás, el deporte más popular por su incertidumbre en el resultado. Con poco, se puede lograr mucho. Ese fue el caso de Argentina. Las tres finales fueron un espejismo. El fútbol es tan generoso que algunas casualidades te pueden dejar alegrías, pero siempre vas a estar más cerca del éxito con proyectos y medidas acordes al objetivo. Desde sus bases, el fútbol argentino es un mamarracho. Y con las reformas que se ven venir, las esperanzas de que esto cambie no son muchas.Argentina ya no es más el granero del mundo
Salvo Nicolás Otamendi, figura en el Manchester City de Guardiola, Argentina no tiene defensores centrales en el Top 20 del mundo. Tampoco tiene laterales que jueguen en las grandes ligas. No aparece ni un mediocampista en el Top 50. Ninguno juega en los grandes equipos de las grandes ligas. La riqueza del seleccionado pasa por el ataque, pero un Mundial no se gana sólo con goleadores top. En el fútbol, siempre lo colectivo es más que lo individual. Hace años ya que Argentina dejó de ser el granero futbolístico del mundo. Messi es el árbol que nos tapa el bosque.
La Selección Argentina perdió mucho más que un partido y sufrió mucho más que una eliminación en octavos de final. Para que el resultado sea consecuencia y no producto de la casualidad, se debe hacer borrón y cuenta nueva. Y las cosas se deben hacer bien, no rápido. Como pasa adentro de una cancha, precisión y organización matan velocidad.
Por Alan Valdez. | En Twitter: @AlanValdez87


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