Todavía no comenzaron a disputarse las semifinales de la Copa del Mundo pero ya no queda ninguna selección sudamericana. Por cuarto Mundial consecutivo, un europeo se consagrará campeón. Es la quinta vez en toda la historia que los cuatro semifinalistas son del viejo continente. ¿Por qué Sudamérica quedó tan atrasada?
Europa se distancia de Sudamérica en el Mundial y ratifica una tendencia que se viene dando hace más de una década. Las eliminaciones de Uruguay y de Brasil en los cuartos de final, implican que por cuarta vez consecutiva, el campeón del mundo será europeo. Todo terminó rápido. Por errores propios pero, sobretodo, por virtudes ajenas.
Por quinta vez en la historia, los cuatro mejores equipos del Mundial son europeos. La primera vez que la hegemonía fue europea fue en Italia 1934, la segunda Copa del Mundo disputada en la historia, dónde el campeón fue el local. El fenómeno volvió a ocurrir en Inglaterra 1966, dónde también festejó el anfitrión. Luego, se repitió en España 1982 y en Alemania 2006, consagrándose Italia en ambos.
El mano a mano histórico, dónde Sudamérica pasó 9-8 al frente con la consagración de Brasil en 2002, se volcó considerablemente a favor de Europa. Contando al triunfador de Rusia 2018, la tabla quedará 12-9. El campeón de esta edición saldrá de un pelotón que incluye a Francia, Bélgica, Inglaterra y Croacia.
¿Por qué la existencia de tal supremacía europea?
Hoy por hoy, el fútbol le pertenece a Europa por varios motivos. El primero, pero no por eso el principal, es en materia económica. Inglaterra, España, Alemania, Italia y Francia concentran el mayor poderío con sus ligas domésticas y los millonarios contratos de televisión. Así, logran tentar a los mejores talentos de regiones más pobres, como África y Sudamérica. Además, las distintas federaciones europeas (no sólo las de las cinco mejores ligas) utilizan sus recursos para invertir en enormes predios deportivos, exclusivos para las divisiones menores.
De ahí surge el segundo ítem. Luego del último campeonato conseguido por Brasil, los europeos asumieron sus debilidades para crecer. Las federaciones armaron grandes y ambiciosos proyectos a base de organización, estudio y paciencia. Los mayores ejemplos de esto son Bélgica, Francia e Inglaterra, tres selecciones semifinalistas en Rusia y plagadas de jóvenes estrellas.
Cinco de los nueve títulos sudamericanos fueron conseguidos por Brasil, pero la Verdeamarela también comenzó a sufrir la hegemonía europea. En 2006, fue eliminado por Francia, en 2010 por Holanda y en 2014, dónde fue local, sufrió una histórica derrota ante Alemania por 7-1. Ya en 2018, la selección brasileña cayó ante Bélgica.
Argentina llegó a Rusia a los tumbos y de la misma manera clasificó a los octavos de final, donde fue borrada por Francia. Además de un casi inexistente Lionel Messi, un entrenador que no dio la talla y un plantel quebrado, la Albiceleste fue apoderada por una crisis que aún no se sabe como va a seguir.
Por su parte, Perú volvió a un Mundial luego de una larga ausencia de 36 años. La falta de experiencia y una pizca de mala fortuna le jugó una mala pasada a la selección comandada con Gareca, que mostró un buen juego y hasta se animó a jugarle de igual a igual a Francia. Lamentablemente, un penal errado ante Dinamarca y un gol de otro partido marcado por Poulsen lo condenaron a la eliminación.
Colombia no cumplió con las expectativas y se volvió rápidamente a casa. Un tropiezo inesperado ante Japón fue el principio del fin. Se recuperó ante Polonia y volvió a ilusionar a todo un país, pero a pesar de vencer con lo justo a Senegal y ganar el grupo, mostró un pobre juego y no pudo superar a Inglaterra. Ni el cabezazo milagroso de Mina pudo evitar la suerte del conjunto de Pekerman, que cayó en lo penales.
Por último nos queda Uruguay, el mejor de los latinoamericanos. Sin brillar y dependiendo siempre de sus figuras, Cavani y Suárez, la Celeste se quedó con el grupo A y eliminó a Portugal en octavos. La ausencia del goleador del PSG fue un duro golpe para el conjunto comandado por Tabárez, que ante Francia no mostró ninguna credencial de candidato. La garra charrúa no fue suficiente ante una selección plagada de talentos como la francesa.
Sudamérica deberá observar atentamente el resurgir europeo e imitar todo lo bueno, sin dejar atrás las históricas características que lo hicieron reconocidos y aclamado. Eso sí, las selecciones de ésta parte del continente también deberán comprender que la garra y la gambeta ya no alcanzan, así como también que sólo con la camiseta ya no se ganan partidos.
Por Alan Valdez. | En Twitter: @AlanValdez87






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